sábado, 5 de enero de 2008

Réquiem para la "nacionalización"

Por Boris Gómez Úzqueda
Hemos perdido tiempo. Las reservas de gas siguen a seis mil metros bajo tierra. No hay inversiones en exploración de nuevos reservorios. No hay industrialización a escala del gas. No hay nuevos mercados abiertos. Ni hay gasoductos o líneas de electricidad que vayan de Bolivia a los países vecinos. Eso es la nacionalización: retórica marxistoide sin un ápice de visión global.

Su propio mentor el ex ministro Solíz Rada reclama airadamente que esto –que la dirigencia estatal llama "nacionalización"- no es tal, quien fuera superintendente de Hidrocarburos, Victor Sains acérrimo seguidor del "proyecto del cambio" alguna vez dijo que "tardaría 20 años". Si los propios padres de ésta pseudo política energética socialista la han desacreditado tanto y con tan buenos argumentos ¿no es tiempo de pedir que la Iglesia Católica ofrezca una missa defunctorum (réquiem) a la nacionalización y de empezar de foja cero en el tema de hidrocarburos? Olvidaba que la dirigencia estatal no tiene en buen afecto a la Iglesia.

El contexto energético continental se plantea favorable: precios altos del petróleo, por consiguiente del gas exportado, un vecindario desesperado buscando energía y Bolivia con adecuada estabilidad e inversiones en exploración y explotación podría ser el ansiado "centro" de venta de electricidad y gas para la región. Pero la incertidumbre e inestabilidad son más fuertes: un régimen que desconoce el manejo de política energética y que nos tiene consumiendo internamente mayores volúmenes de petróleo (sabiendo que somos país gasífero), con marcada incapacidad en el mentado "cambio de matríz a gas", persistiendo en consecuencia tres Bolivias: la que consume combustibles y GLP subsidiados, la que accede difícilmente al gas natural y la que cocina todavía a leña. Y lo peor: gracias a la dirigencia estatal somos el centro convulsionado del Continente en donde nadie querrá hacer megainversiones en hidrocarburos.

A ello agregar un elemento que es oficial: el propio ministro del sector lamentó no cumplir éste año los contratos de suministro de gas a Argentina. Terrible: la fé del Estado otra vez al tacho.

Siendo así, rápidamente, la conclusión es que la nacionalización no funcionó.

En el acápite del IDH: ni siquiera es invento de ésta dirigencia estatal, sólo que están tratando de sofocar los presupuestos de los gobernadores por simple capricho de liquidar a regiones productoras.

Éste 2008 debiera encararse seriamente ante el fracaso de la nacionalización y el surgimiento de las regiones como bastiones de defensa de la legalidad y por tanto en capacidad de dar seguridad jurídica a las inversiones extranjeras, que a) se delibere y sancione por el Congreso una Ley de Hidrocarburos que fije un marco regulatorio moderno para el sector. Los nacionalizadores ni una ley de hidrocarburos han podido redactar!; b) que en la nueva Constitución (que está en entredicho) se acomoden reglas generales que no contravengan el espíritu de la necesidad de despertar a Bolivia del largo letargo en el que se encuentra, en materia energética; c) generar proyectos de Inversiones compartidas entre Estado y multinacionales para proyectos específicos en exploración, en plantas de Gas a Líquidos en co generación de electricidad, en plantas de fertilizantes y petroquímica, atrayendo iniciativa de exportación vía LNG; d) la "idea" de concretar compañías mixtas para cada proyecto no es nueva, particularmente estuve entre quienes sugirió una compañía boliviana para industrialización de gas para Di metil eter; e) que las regiones productoras con el Estado tengan la capacidad de diseño de política energética.

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